14.4.14

Himno de mármol.


Hay les va un poema que escribí .

Himno de mármol.

 

Sobre el altar: el comer y el beber

y la tierra , el agua, el aire y el fuego

esas alegorías donde el griego

cifró cuanto se es y deja de ser:

Al horizonte la serena luna

y bajo el cielo, un hombre y su llanto

culpan airados la rara fortuna

y esta noche será para el quebranto,

y el recuerdo de quienes ya se han ido

(el hombre soy yo), y el indefinido

miedo acecha: son sus muertes espejos

donde vislumbro el atroz reflejo

del mármol que me espera, ineludible

(y en el aire, tu aroma inconfundible).



¿cuantas mitologías habrá urdido

el arcano horror?, lúgubres infiernos

de hielo y tiniebla y el edén perdido

bosquejos, nada más, de un orbe eterno

La paz del cielo o la ira del infierno

más atroz en espera del impuro,

con todo albergan el deseo oscuro

de no morir del todo y ser eterno.

Mientras solo la duda nos es dada

no espero laberintos de alta lumbre

ni la rosa, solo la incertidumbre

tal vez del otro lado no haya nada

La basta tierra suele dar las cosas

más fieras pero también las hermosas,

la humillación me ha dado y el dolor

también el día, la noche, el amor.

Puedo recordar la dispar fortuna

que acompañó tus días en el mundo:

el común goce del sueño fecundo,

la sosegada amistad de la luna,

noches brindadas a aquella mujer

la que no te quiso, el mudo jardín,

las arañas, el álgebra , el latín

exiguo y cada efímero placer.

Tal vez no merezcas otra alegría

Tal vez no merezcas otra agonía.

Una emoción, no es la tristeza

me invade, un temor que no se nombra,

solo tenemos la vaga certeza

de un día ser, el polvo de la sombra.